El dueño de las profundidades marinas intenta cubrir la tierra con sus aguas. Ọ̀bàtálá lo detiene y lo deja atado al fondo del océano.
Olókun gobierna las profundidades del mar, donde no llega la luz. Allí guarda riquezas que nadie ha visto y secretos que nadie conoce.
Un día, Olókun se enfureció con los seres humanos, que tiraban basura al agua y no lo respetaban. Decidió recuperar lo que consideraba suyo: hizo subir el mar y empezó a cubrir la tierra, ahogando campos y aldeas.
Los Òrìṣà acudieron a Ọ̀bàtálá, el más antiguo y paciente de todos. Ọ̀bàtálá forjó una larga cadena y bajó con ella al fondo del océano. Allí sujetó a Olókun para que nunca más pudiera alzarse por completo.
Desde entonces, Olókun vive encadenado en las profundidades. Cuando el mar se agita, los devotos dicen que Olókun tira de su cadena.
Qué enseña
El relato reconoce la fuerza inmensa de la naturaleza y la necesidad de equilibrio entre los seres humanos y el mundo que habitan. También explica el carácter misterioso del culto a Olókun en Cuba, que se considera de los más reservados.
Variantes
- En Nigeria, especialmente en Ifẹ̀ y en la tradición edo de Benín, Olókun tiene un culto propio y su relación con el mar y la riqueza se cuenta de otras maneras.
- En algunas versiones lukumí, quien detiene a Olókun es Yemayá o Ọ̀rúnmìlà.
Redacción propia basada en las fuentes citadas. Los patakíes se transmiten oralmente y cambian según la ciudad, el linaje y el país.
Fuentes
- Cabrera, Lydia. Yemayá y Ochún. Ediciones C.R., Madrid, 1974.
- Bolívar Aróstegui, Natalia. Los orishas en Cuba. Ediciones Unión, La Habana, 1990.