Los Òrìṣà se rebelan contra Olofin y él cierra el cielo. Solo Ochún se atreve a volar hasta su casa para pedir perdón, y llega convertida en tiñosa.
Hubo un tiempo en que los Òrìṣà se sintieron tan poderosos que decidieron que ya no necesitaban a Olofin. Dejaron de rendirle respeto y empezaron a gobernar la tierra a su manera.
Olofin no discutió con ellos. Simplemente cerró el cielo. Dejó de llover. Los ríos bajaron, las cosechas se secaron y los animales empezaron a morir. Los Òrìṣà intentaron arreglarlo por su cuenta y fracasaron uno tras otro.
Entonces Ochún, que en esa historia era un pavo real de plumas brillantes, se ofreció a volar hasta la casa de Olofin para pedir perdón en nombre de todos. El viaje fue largo y el sol, despiadado. Las plumas se le quemaron, la cabeza se le quedó pelada y llegó a la puerta de Olofin convertida en una tiñosa, el ave carroñera que en Cuba se ve volar alto sobre los campos.
Olofin, conmovido por su sacrificio, le dio agua, la escuchó y devolvió la lluvia a la tierra. Desde entonces, la tiñosa es mensajera de Olofin, y nadie debe hacerle daño.
Qué enseña
El arrogante no se da cuenta de su dependencia hasta que la pierde. El relato también subvierte una imagen fácil de Ochún: además de la belleza y la dulzura, encarna la valentía y la capacidad de sacrificarse por la comunidad.
Variantes
- Este patakí está ligado al camino de Ochún conocido como Ibú Kolé, asociado a la tiñosa.
- En algunas versiones, Ochún sube sola; en otras, los demás animales lo intentan primero y fracasan.
Redacción propia basada en las fuentes citadas. Los patakíes se transmiten oralmente y cambian según la ciudad, el linaje y el país.
Fuentes
- Cabrera, Lydia. El Monte. Ediciones C.R., La Habana, 1954.
- Bolívar Aróstegui, Natalia. Los orishas en Cuba. Ediciones Unión, La Habana, 1990.